miércoles, abril 30

Bafici 2008: un resumen apresurado y antojadizo

2 comentarios:
A esta altura, ya deberíamos ir cerrando el año, pero gracias al cambio de fechas del Fest de Mar del Plata, aún nos queda un trecho a recorrer, amigos cinéfilos. Así que la tristeza post Bafici tiene el aliciente de la espera, aunque muchos ya hayan perdido el entusiasmo marplatense. Pero para eso faltan varios meses. Cerremos esta décima edición en unos pocos párrafos.
Empecemos con Don Sergio Wolf, el flamante director del Bafici, cuya aparente premisa fue la de mantener un perfil relativamente bajo, algo que a esta altura se agradece. Cuando la gente que trabaja en el Festival se da cuenta que lo que importa son las películas y no lo que ellos opinan sobre ellas, tenemos un punto a favor. Dos, cuando se dan cuenta que su tarea -loable, por cierto- no implica pavonearse por ahí, ya sea a través de su pluma o su palabra. Bien Wolf.
La programación, por otro lado, sigue guardando una pasmosa coherencia, ya un poco cansadora. La mayoría de las películas tiene ese "olorcito Bafici" que si bien debería ser algo aplaudido (por haber logrado un tono, una intención), da la impresión de que se les está volviendo un poco en contra, algo que se nota al ver tanta gente conforme a medias con las películas, esperando algo que nunca llega, una genialidad más inflada que palpable.
Quizás debería haber más incorrección, más riesgo, menos contemplación, en vez de tanto número puesto, más allá de los "cineastas reconocidos". Pero bué, uno siempre es "nadie" para opinar sobre este tipo de cuestiones...
Parece que los números muestren un interés creciente entre el público, cada vez más ávido de cine, cada vez más mimado con Festivales de todo tipo. Una prueba de eso puede ser la cantidad de sitios web que cubren de una u otra forma el Bafici, aunque en muchos casos es como una moda de diez días. Y eso no está bueno. Para nada. Sigan escribiendo, muchachos. No demuestren que el único interés está en zafar una credencial, en colgarse un plastiquito del cogote y "ser alguien" en la "Zona Bafici" (eso de la Zona es una idea demasiado boluda como para que siquiera la nombremos, perdón)...
Entre tanta película disponible de antemano -internet mediante- y el cansancio que sin duda muchos de nosotros tenemos encima (muchos festivales, muchas películas encima y sobre todo, muchos garrones), el Bafici 10 terminó siendo una experiencia interesante. De a poco, desencantándonos, dejando de correr por películas que en pocas semanas veremos estrenadas o llegarán a nuestro video amigo (legal o ilegalmente), nos vamos dando cuenta que el verdadero futuro de los festivales es completamente individualista, y pasa por el living de cada uno, donde no sufriremos la tiranía de los programadores, los que acomodan los horarios de las películas ni la pose reinante. El (auto)desafío es interesante. Quién sabe lo que depara el futuro inmediato. Por lo pronto, Mar del Plata, en ¿noviembre?...
Pablo Conde

Nuestras elegidas
Marcela "Creo que ví 40" Basch
1) Mejor película: Help Me Eros me gustó bastante, un 8. Pero le tengo más ternura a Joya, la uruguaya, con muchísima menos prensa internacional y sorprendentemente buena. Aguante Joya. Ah, y Año Uña estaba muy bien.
2) Peor película: Luego, de Carola Gliksberg, raya en la falta de respeto al espectador. Lo siento, Carola. Eso sí: cómo levanta cuando llega Chunchuna Villafañe, es impresionante. Escuché su voz y me desperté. Qué loco lo que pesa una verdadera actriz.
3) Mejor escena lisérgica: La de Help Me Eros pasando el humo a través del teléfono
4) Mejor escena de sexo: Help Me Eros otra vez, hay para elegir.
5) Mejor banda de sonido y/o canción: Banda: La de El sueño del perro, por Marcelo Ezquiaga. Canción: la de Manila, esa de "la policía no nos puede hacer cerrar", cantada sobre Nabuco de Verdi.
6) El personaje: Benjamin Biolay, paseando su aire de existencialista triste por la noche porteña. Se ve que tiene que verse muy francés por contrato. Qué ojeras, papito.
7) El inflado: Inflado por sí mismo: el señor Trerotola, que no conoce el sentido de la vergüenza. Hemos leído con estupefacción, en el último Sin aliento, cómo inventaba un mito urbano sobre su persona y el dibujito ridículo que habían hecho para representarlo. ¿No será mucho?
8) Basta ya de...: Sinalientos escritos como blogs cancheros de chicos de 16 años que no saben que efectivamente alguien lee. Ese chiste ya no es gracioso.
9) La frase: "No se entiende bien qué pasa, si los granjeros quieren quemar la ciudad...". La dijo, en español por supuesto, el pirado de Jim Finn, el director de Interkosmos y La trinchera luminosa del presidente Gonzalo, un yanqui que vivió en Chiapas y hace falsos documentales sobre falsos logros de la izquierda del mundo.
10) En el Bafici 10 estaría bueno...: Que les expliquen a los pibes que cortan entradas en el abasto que detener a la gente que llega 30 segundos tarde y dejarlos sin peli no los hace más poderosos, sólo los hace más pelotudos e hijos de puta.

Pablo "perdí la cuenta y me siento orgulloso de eso" Conde
1) Mejor película: Let the Right One In. Sorpresa absoluta. terror con sensibilidad joedantesca y espíritu preadolescente.
2) Peor película: "Luego". Por varios cuerpos. Muchos varios cuerpos.
3) Mejor escena lisérgica: Señalaría alguna parte de "Smiley Face", pero nada supera a la sensación que tenía después de la salida de "Luego". ¡Vaya que pega!
4) Mejor escena de sexo: La autosatisfacción botera de "Sos Ex". Asia Argento sentada en el escritorio de Madsen, tocándose... ¡también la entrepierna!
5) Mejor banda de sonido y/o canción: Once. Attenti que el disco se editó acá o sea, precio nacional.
6) El personaje: El de Valeria Bruni Tedeschi en Actrices. Al borde de la locura todo el tiempo, un manojo de nervios, emociones e histeria. Me hace acordar tanto a tantas personas...
7) El inflado: algunos de los programadores del Bafici, que siguen teniendo una presencia muy fuerte, bastante poco justificada. El anonimato nunca es tan terrible, muchachos.
8) Basta ya de... Películas "contemplativas" por doquier, invadiendo géneros, fagocitando la energía del espectador. El "perfil Bafici" de los largos elegidos. La fiebre cinéfila que le agarra a todo el mundo sólo durante esos diez días. Basta de muestras completas extraídas de otros festivales. Menos obviedad en algunas búsquedas y más en otras. ¡Pufff! ¡Qué quejoso que estoy!
9) La frase: Gracias a mi amigo Luis tengo un reproductor de mp3 nuevo que es una maravilla y no tuve que escuchar nada que no quisiese. O casi.
10) En el Bafici 11 estaría bueno... Las retros que uno siempre quiso (Lynch, Hartley, etc). Más cine independiente en serio, sin tanto desdibuje. Menos esnobismo. Grilla horaria mejor repartida, con menos películas similares encimadas....

Jota "ví casi 30" Pérez
1) Mejor película: Joya, Help Me Eros
2) Peor película: The elephant and the sea, Interkosmos
3) Mejor escena lisérgica: la monja volando con la bici en Mr. Lonely
4) Mejor escena de sexo: y, alguna de Help Me Eros, me cuesta elegir una...
5) Mejor banda de sonido y/o canción: Mr. Lonely en el comienzo de la peli con el mismo nombre - Otis Redding en el documental de Stax - El féretro de Todos tus muertos en Los Paranoicos
6) El personaje: Leandro de Joya.
7) El inflado: los precios de cualquier cosa que uno quisiera consumir en el Abasto, como siempre lo más útil era llevarse una viandita.
8) Basta ya de...: películas que ya se sabe que se van a estrenar, 10 minutos de publicidades antes de las películas.
9) La frase: hice oídos sordos en los pasillos durante la mayor parte del fest, y perdí los papelitos donde tomaba notas sobre las pelis!
10) En el Bafici 11 estaría bueno...: que mantengan el precio de las entradas (aunque me parece que con $6 en el 2009 apenas vamos a poder comprar un alfajor). Que haya una guardería de celulares para que nadie entre con el telefonito a joder a la sala. Y ya que estoy pido lo imposible: retros de Hartley, Lynch y Kevin Smith.

lunes, abril 21

Bafici 2008: Encuesta Encerrados Afuera

13 comentarios:
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1) Mejor película
2) Peor película
3) Mejor escena lisérgica
4) Mejor escena de sexo
5) Mejor banda de sonido y/o canción
6) El personaje
7) El inflado
8) Basta ya de...
9) La frase
10) En el Bafici 11 estaría bueno...

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Nombre - cantidad de películas vistas

Bafici 2008: los premios

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Competencia oficial argentina
-Mejor película: Unidad 25, de Alejo Hoijman.
-Mejor director: Gonzalo Castro por Resfriada.
-Premio Especial del Jurado / Kodak Cinecolor Argentina: Historias extraordinarias, de Mariano Llinás.
-Mención especial: Süden, de Gastón Solnicki.

Competencia oficial internacional
-Mejor película: Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (México), de Yulene Olaizola.
-Premio Especial del Jurado: Night Train (China), de Diao Yinan.
-Mejor Director: Lance Hammer por Ballast (Estados Unidos).
-Mejor Actor: Lee Kang-sheng por Help Me Eros.
-Mejor Actriz: Liu Dan por Night Train.
-Mención Especial: Profit Motive and the Whispering Wind (Estados Unidos), de John Gianvito y Una semana solos (Argentina), de Celina Murga.

Otros premios:
-Premio Voto del Público (película competencia argentina): Historias extraordinarias, de Mariano Llinás.
-Premio Voto del Público (película competencia extranjera): Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (México), de Yulene Olaizola.
-Premio Derechos Humanos (ex aequo): Mi vida dentro, de Lucía Gajá, y Profit Motive and the Whispering Wind, de John Gianvito
-Selección Oficial de Cortometrajes argentinos: El contrabajo, de Alejo Franzetti; Ahendu nde sapukai (Oigo tu grito), de Pablo Lama; y Fedra o la desesperación, de Gustavo Galuppo.
-Competencia Cine del Futuro: Llavallol (Argentina), del Grupo Tierra en Trance

-Premio FIPRESCI de la crítica internacional: Ballast (Estados Unidos), de Lance Hammer.
-Premio Asociación Cronistas Cinematográficos Argentinos: Süden, de Gastón Solnicki. Mención Especial: Construcción de una ciudad, de Néstor Frenkel.
-Premio ADF (directores de fotografía): Jing Song Dong por Night Train (China). Mención Especial: Peng Jung Liao por Help Me Eros (Taiwán).
-Premio SIGNIS: Ballast (Estados Unidos), de Lance Hammer. Menciones: Correction (Grecia), de Thanos Anastopoulos, y Cochochi (México), de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán.

viernes, abril 18

Tres documentales para el fin de semana

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Buenos documentales sobre gente que vale la pena conocer.

Wild Combination: A Portrait of Arthur Russell

Dura 70 minutos que se pasan volando y te dejan con las ganas de salir a buscar su música.
Si nunca lo escuchaste y te gustan las canciones frágiles de Elliott Smith, Antony and The Johnson o Nick Drake, andá sin dudar. Vas a tener un nuevo amigo.
Aquí el comentario de uno de sus discos.
Domingo 20 - 17.45 - Hoyts.

With Gilbert & George
Una extraña pareja de artistas que hace obras más extrañas aún. Dos tipos que vieron el swinging London de reojo mientras planeaban como convertirse en obras de arte. El documental recorre más de 30 años de una carrera hecha en base a incorrección política, colores fuertes, soretes y desnudos.
Domingo 20 - 11.30 - Hoyts.

Will Eisner: Portrait of a Sequential Artist
Retrato de un dibujante y editor de comics que entró en la historia gracias a The Spirit y por ser el creador de la "novela gráfica". Peter Bagge, Frank Miller, Sergio Aragonés y Art Spiegelman, son algunos de los famosos que dan su testimonio en este docu bastante didáctico.
Sábado 19 - 17.45 - Hoyts.

Jota Pérez

Una pequeña interrupción

1 comentario:
Otro Festival de cine que va llegando a su fin. ¡Pero no se preocupen! Para todos aquellos que nos conocieron por estos días (sabemos que son unos cuantos) Encerrados Afuera sigue en este mimso blog y en nuestra página madre. Pero volviendo al punto de partida, permítanme un post sin pelis ni Bafici. Cada tanto volvemos a recomendarles la hermosa tarea que realiza la simpatiquísima Whitney Matheson en Popcandy, un blog de USA Today especializado en cultura pop. Sí, hay gente que tiene la suerte de cobrar por estar al día en todas las boludeces que a uno le pueden interesar. Y si no nos creen, vean el cursito de introducción al maravilloso mundo del cómic. En un de sus últimos posts, la chica pop habla de un libro con datos curiosos sobre varios escritores famosos, como Kurt Vonnegut o Lewis Carroll. Lo interesante es que en el post incluye un extracto sobre J.D. Salinger, donde nos podemos enterar que el padre de Holden Caufield bebía su propia orina y que su hijo es el Matthew Salinger de la lamentable adaptación noventosa del Capitan America, que en nuestro país salió directo a video...

Frase del día, de la semana, del festi

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"Una pregunta, ¿sabés dónde está la heladera con las cervezas?"
(juro que me la hicieron a mí, a las cuatro de la tarde, entrando a la sala de prensa).

Closing time y Bootleg Film, de Masahiro Kobayashi

2 comentarios:
Ya me habían advertido sobre el poder de Kobayashi para meterse debajo de tu piel, pero no pensé que me iba a exasperar tanto. O que iba a ser un poder cuasi maléfico. Closing Time, con su pretendida atmósfera "tomwaitseana", resultó una experiencia agotadora, inacabable, por más que intenté dormir con fuerza. Las idas y vueltas de los personajes, la constante sensación de que podría estar pasando esto de la misma forma en que podría estar pasando aquello y esa poca ligazón con la lógica -que en muchas películas puede ser bienvenida-, fueron demasiado para mi agotada cabeza. Tom Waits las pelotas, che. Pese a que obviamente está "basada" en el disco homónimo de don Garganta de Lata, es sólo una referencia superficial, una pésima y obvia interpretación de intenciones, que llegan ala obviedad del que está todo el tiempo con los codos en un bar. Me pregunto, ¿cuál será la fascinación enfermiza entre Waits y el público del Bafici? ¿Existirá, realmente?
Bué, la cuestión es que además de plantearme la posibilidad de huir durante unos dos siglos (creo que fue lo que duró la película), me la pasé preguntándome por qué gritan tanto estos chabones y por qué no había una historia concreta, más palpable. Llegar al final de Closing Time fue un logro. Sin embargo, tras un rato de debatirme entre un reparador descanso y un segundo embate, me mandé de cabeza a ver Bootleg Film, del mismo director, en la misma batisala. Y la verdad, no me arrepiento.
La historia es sencilla: un policía y un yakuza, mejores amigos, viajan al velorio de una mujer muy importante para las vidas de ambos. Los secretos no tardan en dejar de serlo y la cosa se va poniendo cada vez más tensa. Sin embargo, el humor asoma su horrible rostro, ya sea desde lo ridículo de algunas situaciones o lo insólito de algunos diálogos, cinefilia moderna de por medio.
En un hermoso blanco y negro, los personajes de Kobayashi se pasean por unas rutas nevadas, acentuando todos los tipos de contraste que uno pueda imaginar, demostrando que en realidad no lo son tanto. La frase anterior pretende ser una aguda observación sobre la aguda observación del director alrededor de la relación entre un cana relativamente maloso y un yakuza simpaticón.
Si en Closing Time Kobayashi fallaba a la hora de componer una película nocturna e intimista, como el primer disco de Waits, en Bootleg Film se acerca más a lo que evidencia desde el discurso de sus personajes: una película de Tarantino. Quizás, el proyecto surgió como una parodia a la cinematografía de nuestro cineasta arrogante preferido. Sin embargo, el resultado parece decir todo lo contrario. Sea como fuere, la película no está nada mal. Nada mal.

jueves, abril 17

Manila, de Romuald Karmakar (Alemania)

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Siempre me pasa que las películas se me organizan en constelaciones donde todo tiene que ver con todo. Manila me gustó y me gustó bastante; entre otras cosas, porque ya había visto Pisay (ver abajo) y estaba fascinada con la diglosia filipina. Y además me interesan los alemanes. Y Manila es la filosísima, impiadosa mirada de un alemán poco común sobre sus compatriotas. Retrata a un grupo de pasajeros, en su abrumadora mayoría alemanes, que quedan varados durante una noche en el aeropuerto de Manila, la capital de Filipinas. Es, como quien dice, un film coral, una suerte de comedia de costumbres que se va ennegreciendo. A medida que pasan las horas y los tragos gratis que les dan en el aeropuerto para aplacar los ánimos, los personajes van desnudando sus partes oscuras. Que, tratándose de alemanes en Filipinas, son básicamente racismo y una tendencia al turismo sexual, bien mezcladitos.
Siempre es fascinante ver las relaciones intrincadas de la civilización y la barbarie. Para los alemanes, tal como Karmakar los retrata, Filipinas es una suerte de tierra prometida donde las mujeres (o los niños) son fáciles y baratos, y todo está por hacerse.
Pero Karmakar tiene todavía un resto de simpatía para con sus conciudadanos. Se evidencia en el apoteótico final, a toda orquesta.
(Ah, y una cosa más: es el más inesperado regreso de la bellísima Elizabeth McGovern, derechito desde el fondo de los ochentas. Y dice así: "tuve que irme de América, ¿cómo quedarme en un lugar donde consideran a envejecer una enfermedad?")
Resumiendo, en términos de Catalina: véala.

Pisay, de Auraeus Solito (Filipinas)

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Esta peli es una rara combinación de Señorita maestra con el cine político (pero más tirando a señorita maestra). Sí, es cursi, pero me encantó. Tengo debilidad por lo desconocido, y Filipinas me queda lejos; me gusta que me cuenten su historia reciente (puntualmente, la caída de Marcos y la subida de Cory Aquino, principios de los 80) como un cuento sencillito. También tengo debilidad por los idiomas, y descubrí en esta peli que en Filipinas hay diglosia, que algunas materias de la escuela se dan en inglés y otras en filipino, y que el filipino es rarísimo pero muchas cosas, como los números, se dicen en castellano.
Con eso yo ya estoy hecha. Paso a resumir: Pisay es el nombre coloquial de la Philippine Sciencie High School, una escuela adonde entran becados los niños genios. El director divide el relato en cuatro partes que corresponden a los cuatro años de escuela, y en cada uno sigue a otro personaje, con otro conflicto: problemas de clase, cómo sufren los pobres, persecución política, y así. De telón de fondo va la historia filipina, y más al fondo algunos chistes divertidos, como el del chico que soñaba inventar internet. No es gran cosa pero me divertí de lo lindo y me hice adicta a lo filipino.

Encuentro con Jenny Goldstein (she's not there)

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Acaban de presentarme a Jenny Goldstein, que con ese nombre de judía neoyorquina es la uruguaya protagonista femenina de Joya -ver abajo-, la Claudia de Leandro, esa que cuando le dicen que baje un cambio contestá "encará". Y no, she's not there: she's here, vive en Buenos Aires, es la mamá de una compañerita de jardín del hijo de una amiga. Jenny estaba absolutamente fascinada de encontrar a alguien (yo) que no sólo vio la película sino que le gustó, y mucho, y que no era nadie de su familia (de hecho, sus padres estaban con ella). Jenny me contó que es la primera vez que la película se proyecta (bueno, la primera vez fue el sábado, hoy fue la segunda). Ella ya había estado el sábado a la noche, pero Moré, su coprotagonista, recién pudo llegar de Montevideo para hoy, y estaba enloquecido por ver el film (¡por primera vez!). Me contó también que filmaron en tres semanas, con equipos prestados, y que todos los técnicos eran amigos; les parece un milagro que la peli se proyecte, ya que está en hdv, y en Uruguay no hay ninguna sala que pueda pasarla.
Pasan estas cosas. Para mí, Joya es una estrella en la noche de la mediocridad. Es graciosa y conmovedora a la vez, es una película de amor y no es boluda, los personajes son a la vez insoportables y adorables. Produce una intimidad con los personajes, con sus miserias y sus ternuras, que a mí me hizo acordar a los amores patéticos de Cassavettes. Cuenta lo más difícil del amor: no el comienzo, el enamoramiento, sino todo lo demás también, y en tiempos difíciles. Y lo hace sin regalar nada. Vean Joya, no sé cómo. Quizás lo mejor sea pedirle una copia pirata a Jenny.

miércoles, abril 16

Joya, de Gabriel Bossio (Uruguay)

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Antes que me olvide: Joya está muy bien. Comedia amarga con treintañeros a la deriva. Más que nada Leandro, un limado que se la pasa fumando un porro detrás de otro y diciendole a la mujer "bajá un cambio". Repleta de buenos momentos y frases memorables, Joya sigue a Leandro y su mujer de Montevideo a Piriápolis, pero los nombres de las ciudades podrían ser Buenos Aires y Mar del Plata, porque los conflictos (y los disparadores de las risas) se viven de la misma manera a ambos lados del Río de la Plata. Ahora queda una función nomás, pero cuándo se la crucen en el camino, no duden en verla si películas como 25 Watts (estos personajes podrían ser sus hermanos mayores) o El amor, primera parte (por su mirada de la vida en pareja) les gustaron.
Jota Pérez

Post relacionado: Encuentro con Jenny Goldstein (she's not there)

Noche de martes: Interkosmos de Jim Finn + Manila, de Romuald Karmakar.

3 comentarios:
Mezclar las obligaciones cotidianas con el festival no suele ser una buena idea. Después de varios días de combinar trabajo con películas y armar recorridos que uno cree infalibles pero se desarman ante la primer demora en el subte o en el comienzo de la proyección, la limadura de sesos empieza a salir por las orejas para quedarse pegada como caspa sobre los hombros.
Anoche Interkosmos de Jim Finn pintaba bien: falso documental supuestamente humorístico con indagaciones en ideologías en boga en el siglo pasado con una pizca del retro futurismo de los viajes espaciales. Y era eso hasta que se cortó la luz en el Abasto, habré visto una media hora de situaciones supuestamente graciosas estiradas innecesariamente, una media hora que si me la traían para editar la dejaba en 10 minutos.
Después vino Manila, de Romuald Karmakar. Bah, vi 20 minutos y me dormí. Ya no daba más y no tenía sentido pelearle al sueño. Gente varada en un aeropuerto, ya me pasó y pensé que estaría bueno hacer una película de eso. Cada tanto me despertaba alguno de mi fila que huía de la sala, dormí hasta que escuché los gritos sacados de uno de los alemanes varados que quería tirar abajo la puerta de un baño donde había otro masturbándose. Después, el resto de los pasajeros, muy entonados y eufóricos, cantó la misma canción durante 15 minutos. Sentí que me había perdido algo ¿cómo llegamos a un desenlace así?... Tarea para el hogar.
Era más de la 1am cuando hice una pasadita por el salón de fiestas del Bafici, entré y todas las chicas miraban para el mismo lado, hice foco en esa dirección y había uno que parecía de los Strokes, cuando me acerqué a la barra para averiguar la cotización de los tragos reconocí a Benjamin Biolay, con ojeras y cara de dormido a lo Gainsbourg.

Jota Pérez

martes, abril 15

S.O.S. Ex, de Andrés Tambornino

2 comentarios:
Personalmente, esperaba de Tambornino que me soprendiera mucho más que sus socios en El descanso, una gran película nacional, generalmente ignorada. Y si bien casi no hay punto de contacto con su nuevo largo, tampoco está nada mal.
Dos amigos se embarcan en una travesía inaugurando un bote, acompañado por las exparejas de ambos. No hay mucha historia, no hay mucho desarrollo de personajes en un sentido clásico, ni hay mucho problema con demostrar que el énfasis del director está enfocado en los encuadres, en las puestas. El paseíto se ve interrumpido por una tormentas y los cuatro quedan un poco a la deriva en el medio de un río que ya empieza a tener gusto salado. No hay mucha preocupación ni drama por lo vivido, ya se llegará a algún lado. Lo que sí hay es ganas, deseo sexual, calentura. Algunas contenidas, otras no tanto.
S.O.S. Ex, no es imperdible, pero resulta un buen ejemplo de cómo se puede hacer un cine sin tanto planteo existencialista barato, sin experimentos caducados (ver Luego) ni etiquetas de inflador (sigo odiando esa extrema pelotudez de Nuevo Cine Argentino, acuñada por algún paspado unos años atrás). ¡Y eso que actúa Camila Toker!
Lo que sí tiene este debut de Tambornino, es el privilegio de mostrar la mejor paja femenina de la historia del cine argentino, bien transpirada, bien caliente y calentona. Y el insecto con mayor habilidad danzante. No es poco. En definitiva, una simpática boat-movie. O river-movie, como prefieran los etiquetadores de turno.

lunes, abril 14

Let the Right One In, de Tomas Alfredson

6 comentarios:
En general, las películas de terror de la sección nocturna del Bafici suelen ser de medio pelo, si dejamos de lado las más conocidas (¡recuerden ese semi aborto llamado To Kako!). Además, suelen ser pocas. El género, como suele suceder, es algo despreciado, desatendido. Por eso, toparse con Let the Right One In fue una sorpresa mayúscula. No sólo porque está buenísima, sino porque es una de las tapadas de este año. No hay mayor satisfacción que meterse a ver una peli en plan entretiempo, sin expectativas, y que termine siendo todo un evento. El eje central es una historia de vampiros, o mejor dicho, una historia de amor con vampiro incluído. Vampira. Oskar es un pibe medio retraído que sufre de los constantes ataques de sus compañeritos más barderos. Resignado a no terminar de envalentonarse lo suficiente como para hacerles frente, termina ensayando posibles respuestas en el patio nevado de su casa. Hasta que se le aparece Eli, una vecinita con un secreto oscuro, marcado en los cuellos de sus víctimas.
La peli está basada en el bestseller del sueco John Ajvide Lindqvist, editado en castellano como Déjame entrar. Cuesta 61 importados pesitos, pero haciendo click en el nombre del libro podés acceder a su sitio oficial y bajarte el primer capítulo en pdf.
Lo dicho, Let the Right One In fue una sorpresa mayúscula. No quiero contar mucho sobre la peli. Andá a verla, entregate. Relaja el cuello...

The Concrete Revolution, Xialu Guo (China)

3 comentarios:
Ser una mujer cineasta en China no debe ser fácil. Me imagino, porque la verdad no tengo idea: nunca estuve en China, y me encantaría. Por eso me metí a ver este documental sobre los cambios en Beijing (antes conocida como Pekín, imagínense si cambia que hasta la cambiaron el nombre). Su directora -la que hemos visto otro año con How is your fish today- se pone el doc al hombro, es a la vez entrevistadora y voz en off, y hasta nos cuenta cómo era su pueblo natal y cómo es el departamento de 52 metros cuadrados al que se mudará en cuanto esté listo. Así, desde una mirada súper personal, presenta esta Beijing en permanente cambio. Desde el título sugiere que lo que no logró cambiar la revolución cultural, lo cambió el capitalismo: como botón de muestra, el Starbucks en la ciudad prohibida.
Xialu Guo se enfoca en la constante destrucción y construcción de Beijing, donde, según dice, no hay pasto ni árboles, sólo cemento. Se entretiene entrevistando a los obreros y chequeando las abismales diferencias entre su anterior vida rural y la ciudad. Ahí se aleja un poco de la mirada global y, en ese sentido, decepciona: el documental podría haber sido más. Pero en cambio es modesto, honesto y simpático, cualidades nada despreciables. Y todo en 62 minutejos.

domingo, abril 13

The Elephant and The Sea, de Woo Ming Jin

3 comentarios:
Todavía estoy tratando de encontrar las influencias de Tsai Ming-Liang de las que habla el catálogo oficial, debe ser algo que pasó mientras dormía. Lo malo de ir al cine solo es que nadie te despierta si roncás. Mi chica y mis amigos están advertidos: "si me duermo no me despiertes, si ronco pegame un codazo". Pero este frío mediodía de domingo, sin pastas ni asado, estaba solo y despatarrado en una de las hileras del costado, yo al lado del pasillo y las otras tres butacas vacías. Tendría que haberle dicho a la chica con borceguíes que estaba atrás que me pateara al primer ronquido. Debe haber actuado de oficio porque sentí sus patotas en la espalda unas cuantas veces.
Cada vez que me despertaba, el pibito protagonista andaba en una moto que hacía mas kilombo que cien zanellitas de delivery juntas. Ponía maderas con clavos en la ruta y después caía con una llave cruz y un gato para cambiar las gomas de los automovilistas desprevenidos.
Otras veces las desventuras eran de un cuarentón al que se le había muerto la mujer y andaba con la mirada perdida en distintos escenarios.
Cuando me desperté por última vez, me acuerdo que estaba soñando algo. No sé exactamente que pasaba, pero era en Taipei y las imágenes tenían una definición de la puta madre. Ningún DVD NTSC.
Para buscar un aire del gran Tsai Ming mejor ver Help Me Eros, que no es guau pero se disfruta. Y está llena de escenas que me dan ganas de contarles (cuando le pasa el humo del porro por el teléfono, el pescado en el plato que dice help me, la orgía con las asian babes en la terraza, etc. etc. etc).
Jota Pérez

Déficit, de Gael García Bernal

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El detrás de escena de la vida de un chico rico, filmado por ¡un nuevo chico rico! Gael se ríe un poco de la clase alta mejicana en una película simpática. No hay mucho más.
O sí. En la partuza que organiza en el country de los padres, además de sus amigos, los de su hermana y los empleados que mantienen a duras penas el lugar, cae una argentina que escucha Juana Molina, que la hace suspirar cuando respira.
Veanla si les sobra tiempo. Y si saben que no va a haber pendejitas amantes de Gael, que se rían desaforadamente por cada pelotudez (hay muchas).
De a rato, los personajes de Déficit me hicieron acordar las primeras novelas de Fuguet. ¡Ah! ¿Sabían que nuestro escritor chileno favorito empezó a escribir en El Amante? Sisisí. No veo la hora de leer vuestros comments...

Boarding Gate, de Oliver Assayas

1 comentario:
Si uno pudiese hacer que las películas durasen menos, este sería un buen ejemplo a achicar. Y no lo digo en plan censor, sino en plan "no me hinchés más las pelotas, Assayas".
Este insufrible policial modernoso, que pretende inmiscuirse en el mundo de las multinacionales, el tráfico ilegal y demases, no es más que un largo fiasco.
Asia Argento es una muchacha peligrosa, que conoce los secretos oscuros de varios personajes poderosos, pero quiere dejar todo ese mundo para dedicarse a regentear un naiclú. Lo primero que tiene que hacer es retomar su relación con Michael Madsen, un empresario que decidió retirarse. Con esto, no hace más que meterse en una trama donde no se sabe quién está en qué bando. Sin embargo, esa misma trama es lo más parecido a un policial berreta que se les pueda ocurrir. Seguro que es a propósito, ¿no?
¿Me parece a mí o lo más interesante de la película -y lo único que he visto resaltado con ahínco en varias críticas a favor-, es Asia? O al menos, las escenas que comparte con Madsen, cargadas de morbo y perversión, que si bien son un poco morosas, tienen una tensión particular, que a mí me hizo acordar a la relación tormentosa entre Madonna y Keitel en Dangerous Game, de Ferrara. Pero eso es todo.
Assayas es como un nuevo Win Wenders, que perdió el rumbo después de esa genialidad llamada Irma Vep, para transformarse en un pelotudo que quiere hablar "sobre el futuro que ya vivimos en este presente", de manera obsesiva, ombliguista y ciega. Boarding Gate es una película larga al pedo, flojísima de guión, poblada de idas y vueltas que no hacen más que cerrar sobre sí mismas y con una resolución digna de develar para que la gente no la vaya a ver. Para colmo, por sobre todo, se nota que Asia se operó las tetas, arruinando uno de los cuerpos más agraciados y deseables de la pantalla grande. O sea, de desilusión en desilusión. A ver cuando dejan de inflarlo a Assayas un hombre con mucho pasado, que se está encargando que quede bien, pero bien pisado.

The Walker, de Paul Schrader

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Parece que "Walker" es como llaman a los escorts de damas millonarias, aburridas de no tener casi contacto con sus maridos, ávidas de vida social, té canasta y compras ostentosas. Schrader se mete dentro de ese mundillo disfrazado de Woody Harrelson, para decir que sí, es una mierda. Big news.
Woody, hijo de un fallecido miembro de esa "realeza", disfruta mucho de acompañar a sus amigas cogotudas en sus tareas sociales, sin intuir que, obviamente, le darían la espalda en cualquier situación áspera. Ahí es cuando aparece un cadáver.
Lo único interesante de estos aburridísimos 108 minutos -poco trabajados, poco interesantes- es que a los cinco minutos nos enteramos que Woody usa peluquín, evidenciando que la fachada es lo único que importa. De ahí en más, el resto, no hace más que girar sobre el mismo punto. Para colmo, la trama policial se resuelve con una corrida y dos charlas donde "lo que se dice no se verbaliza". No pierdan el tiempo con esta peli. Recuerden que lo último interesante que hizo Schrader fue, más o menos, Mishima. ¿Me equivoco mucho?

sábado, abril 12

Once, de John Carney

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A veces, los musicales pueden no ser esos mamotretos cargados de pomposidad visual y de dudosa sensibilidad. A veces, los musicales pueden ser películas en serio, que hablan de la gente que los protagoniza. Sí, a veces, los musicales pueden ser lugares seguros a los cuales recurrir en caso de emergencia. Ese es el caso de Once, una película chiquitita que terminó ganando un Oscar, reconocimiento dudoso, por lo general, pero justificado en este caso.
Por allí abajo, Marcela decía que la banda sonora le sonaba a James Blunt. Protesto.
Entiendo la comparación con Blunt, hay unos agudos que pueden tener cierta correspondencia. Pero las melodías, las letras y, sobre todo, la intención, son muy otras. Hay un universo entre Glen Hansard y James Blunt, más allá de que vivan a veinte minutos de distancia en avión.
Glen Hansard es el líder de The Frames, una interesante banda irlandesa, que ya tiene como 6 o 7 discos encima. Además, Hansard es el protagonista de Once, dirigida por John Carney, ex bajista de la banda. Acá pueden escuchar a los Frames.
La otra protagonista de Once es Markéta Irglová, una chica checa, novia de Hansard en la vida real, que además comparte banda con su barbuda pareja, The Swell Season. Ahí está la banda sonora para atestiguarlo.
La cuestión es que Once puede resultar melosa, puede ser un tímido acercamiento al -precisamente- acercamiento entre dos personas, pero sin dudas es un buen lugar en el cual vivir. Sus personajes son cálidos, divertidos, entradores. Desde los protagonistas hasta los secundarios, como los miembros de la banda o los vecinos que miran la tele.
A medida que pasan los años me doy cuenta que la spelículas que más me gustan son las que tienen menos pretensiones, menos planteos pelotudos, menos ínfulas. Me doy cuenta que sólo quiero ver cine que me suene sincero, y que detalles como lo melosa que pueda ser una película son sólo "defectos" menores, "males" necesarios. Aunque no creo que nada de esto sea parte de Once.
En un festival donde ya me clave dos o tres películas ambiciosas en los peores sentidos (con directores que buscan expander los límites del cine o dar lección durante más de hora y media, filmando a los gritos), encontrar un susurro en los oídos es reconfortante.

Closing Time, de Masahiro Kobayashi (Japón)

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Llegué sobre la hora, preocupado y aturdido, y pude confirmar que cualquier cosa con olor a Tom Waits es un éxito en el Bafici (lo otro que no falla son los Ramones). El Atlas Santa Fé tenía una cola que te cansaba de solo mirarla. Paciencia y a parar la oreja para ver si rescataba algún exabrupto digno de "La frase del día", una de nuestras secciones baficeras preferidas. No sé si estamos parandonos en los lugares equivocados o ya nadie dice nada digno de rescatar y destacar en estas páginas. No sé que es, pero es el atardecer del cuarto día de fest y tenemos esa sección desierta.
Perdí 15 minutos manteniendo distancia en esa fila, lo suficiente para enterarme de vida y obra de los desconocidos que me rodeaban (¿que estarán viendo mis amigos en este momento?). Una de las historias verídicas que escuché, crease o no, estaba relacionada con algo que después iba a ver en la peli.
Un Buwosky ponja deambula de mal en peor chupando de lo lindo, conociendo gente y levantandose minitas. Casi como una canción de Waits, aunque por momentos pegaba en el poste de Los Auténticos Decadentes. Melancolía infinita y nombres propios a borbotones, referencias que le dicen. Por momentos convincente, por otros te preguntás donde viste/leíste/escuchaste eso antes. Me fuí pensando que si Kobayashi fuera argentino su actor fetiche tal vez sería Iván Noble. Quiero ver algo más de el para sacarme esa idea de la cabeza.
Jota Pérez

Profit Motive and the Whispering Wind de John Gianvito (y Gianvito en persona)

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Vi Profit Motive... y me gustó aunque no suele ser el tipo de cosas que me gustan, es más la parte final me hizo caer un par de lagrimas (no lloraba desde el acto en Plaza de Mayo del encuentro Memoria, Verdad y Justicia del 24 de marzo, ya se imaginarán el tipo de cosas que me conmueven). Sobre la peli no hay mucho que contar, está contruida, sobre todo en base a: eventos historicos y héroes/mártires estadounidenses, de la otra norteamérica, "del país dentro del país" (como diría Gianvito en la charla después); mostrados estos eventos y mártires a través de placas conmemorativas, monumentos y lápidas, sólo eso en planos fijos de corta duración. Pero también hay otra serie de elementos: está, por supuesto, el viento susurrante, que es una suerte de espacio para descansar de la lectura y para pensar en esos personajes y eventos. Hay pedazos de animación, dos: uno sobre la búsqueda del oro y otro sobre los hombres de la bolsa vendiendo y comprando acciones con gestos (los gestos que resuelven el destino de vidas, como diría Gianvito después). Hay tomas del WallMart y el McDonald echas desde bastante lejos, donde las hojas de los arboles los tapan. Y también está, el gran final, una serie de marchas resumidas en una gran marcha, esta fue la parte en que un par de lagrimas se me escapararon.
Diego

Gianvito en persona
Algunas frases de Gianvito en la entrevista que le hizo Cristian Pauls.
Citando a Jonas Mekas: "Cualquier película que te haga pensar distinto después de salir de verla es una película política".
Refiriendose al cine de Hollywood: "es el cine de la alienación y la distracción".
Citando a Straub: "No me pone feliz que la gente se vaya a mitad de una película, pero lo que eso muestra es el fascismo de las formas clásicas"
Parafraseando a Straub: "El diseño de las fomas clásicas está pensado para mantenerte sentado en tu lugar, para dejarte quieto"
Gianvito: "Siempre he descripto al capitalismo como la fuente del mal, pero siendo un poco más razonable, no es lo que más alto en mi lista, aún sigue estando muy alto, pero también lo están el cinismo, la autocomplacencia y la pasividad"

Amazing Story de Masahiro Kobayashi

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Salí de esta peli flotando en el espacio. Se parece al cine de Ryuichi Hiroki (visto en el Bafici 06', con Vibrator, I'm S + M Writer, y otras; el año pasado pasaron It's only talk), o tal vez el cine de Hiroki se parece a esta peli. Los colores, las puestas en escena y los movimientos de la cámara son superhermosos. Hay un plano de 360º bellísimo. Estarán pensando de que va la película, conviene no develar mucho, aunque se puede contar el punto de partida: un hombre está enamorado de una peluquera y la secuestra, de ahí en adelante no se puede decir más. Solo que no se puede predecir la trama siguiendo los canones hollywoodenses. Las tomas no son sólo ejercicios estéticos bellos como dice el catálogo, son conmovedoras. Y se requiere cierta sensibilidad para poder hacer esas tomas, sensibilidad en el sentido de ser capaz de percibir. El guión pareciera esta resuelto con la sencillez que resulta de un arduo proceso de corrección y depuración. No salía tan feliz de una función del Bafici desde Vibrator de Hiroki.
Diego

Los paranoicos, de Gabriel Medina (Argentina)

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Vamos con las argentinas: es la tercera que veo y la segunda que está bien. Menos mal, porque hoy tengo para dos más.
El chiste es que Gabriel Medina, el director, es el auténtico Gabriel Medina, el que inspiró al personaje homónimo de Los Simuladores, la serie de Damián Szifrón. Sobre eso, en versión libre, está escrita la peli. Pero quien no conozca esos entretelones y se pierda los chistes internos no se perderá mucho en realidad. La peli está muy bien, es sólida, es consistente, y por más que estuve esforzándome por encasillarla en una frase no es otra de jóvenes con sueños, ni de chicos ricos que tienen tristeza, ni nada de eso. Es, sí, una película autorreferencial, acerca de los problemas de escribir un guión, pero lo mismo podría haberse tratado de los problemas de armar una banda o poner una pyme de producción y venta de repasadores: en el fondo de la cuestión lo que hay es la relación entre dos amigos, y cómo cada uno de ellos se para frente al otro y frente al resto del mundo, y cómo cada uno -de ellos, de nosotros- se construye a sí mismo o se deja construir. Es, si me permiten, una batalla por la identidad, quizás un poco tardía pero no por eso menos válida, y en ese sentido el protagonista es casi un personaje clásico en una novela de iniciación.
El protagonista, by the way, está llevado por Daniel Hendler, siempre un profesional, y no, no estoy de acuerdo para nada con esa idea de que siempre haga el mismo papel.
Mención especial para la banda sonora y muy especial para Amigo Piedra, de Él mató a un policía motorizado, que para mi gusto no obtuvo la escena que se merece (¡más acción!).
Eso sí, no podemos dejar de decir que el nivel de profesionalismo de la peli, lo ajustado del guión, ese pararse en un equilibrio tan bueno entre las virtudes de lo independiente y las virtudes de lo comercial, remite directamente al amigo Szifrón, en pelis como El fondo del mar. Qué va cer.

Help Me Eros, de Lee Kang-sheng (Taiwán)

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Por fin una oriental como dios manda. Me encanta Taipei y los puentes sobre el río Tan-shui. Me gustaría algún día conocer Taipei, pero lo veo difícil. Por ahora, tengo las pelis de Tsai Ming-lian, y ahora también tengo las de su discípulo, Lee Kang-sheng.
Lee (¿o será sheng?) es el actor fetiche de Tsai Ming-lian: sí, el de The Hole, Qué hora es allí, No quiero dormir solo, La nube errante (o El sabor de la sandía) y siguen los éxitos. Esta es su segunda peli como director (y protagonista también, no se va a privar). El tío Tsai (¿o será liang?) va de productor ejecutivo, como una suerte de padrino. Y, la verdad, no sé si el mérito es de uno o del otro, a esta altura es difícil de saber, pero la peli cumple con lo que promete. Con todo: con todo el universo tsaiminglanguiano, esa cosa a la vez romántica, erótica casi hasta el porno y a la vez tierna, y a la vez poética, y a la vez cómica. Suena como mucho y quizás no sea para tanto, pero está muy bien. Ah, y están las canciones también, metidas en una suerte de ensueño.
Los personajes están, como siempre, desesperados por un poco de amor, o el sucedáneo que puedan darles: sexo, comida, drogas, lo que tengas. De ahí el título, canción desesperada de las ciudades. Pero no se confundan, la describo solemnemente, pero la peli no es solemne: hay peces que piden ayuda, sexo grupal y enredos por chat. Altamente recomendada.

Once, de John Carney (Irlanda)

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Una de esas películas que funcionan siempre. Casi casi que compro. Toda la primera parte es realmente un encanto y no hay motivo para resistirse. Veamos: chico conoce chica en las calles de Dublín. El toca la guitarra en la calle, ella vende rosas o lo que pinte. Hacen música juntos, hablan de sus vidas, cansados en el alma de tanto andar y eso. La peli tiene detalles simpáticos que no voy a revelar por no arruinarlos. Sería: comedia romántica, pero ni tan comedia ni tan romántica, y sí bastante musical. De fondo hay un lindo fresco de la situación europea actual (¿sabían que en Irlanda se usan euros?).
Si hicieran la remake con Meg Ryan -o con otra, Meg Ryan ya está vieja- le cambiarían el final y la edulcorarían -aún más. Y le cortarían buena parte de la música. Lo cual tampoco está tan mal, porque todas las canciones suenan a Jamie Blunt, el soldadito valiente de "You´re beautiful!".
Así como está, en su versión original barata e irlandesa, para mi gusto le sobra un toque de almíbar. Pero solo un toque. Todo el mundo salió de la sala encantado y cantando. What a wonderful world.

The Show Must Go On, de Han Jae-rim (Corea del Sur)

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Qué pena, con lo que bien que había empezado. Era el tercer día de festival y ya tenía abstinencia de yakuzas, así que me abalancé sobre esta peli. Y el comienzo era realmente prometedor: yakuza, violencia y humor, dos íntimos amigos en bandas opuestas, el mafioso tratando de coimear al profesor de su hija, genial. Pero esta peli desbarranca. Dura menos de dos horas, pero parece mucho más larga; la última media hora, después de una -larga- batalla final, hay una suerte de -largo- epílogo, completamente innecesario, que convierte una buena comedia sangrienta en un melodramón familiar. La verdad, para mi gusto, prescindible. Avísenme la próxima.

Año Uña, de Jonás Cuarón (México)

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Por fin una que sí, me gustó, y me hace pensar que al fin y al cabo no soy tan difícil como me creo o me hacen creer. Ven, no era tan difícil: apenas una linda peli sobre la adolescencia. Una peli engañosamente sencilla, con un guión sencillísimo apoyado en una idea sencilla de realización sencilla, pero por alguna lado, no me engañan, hay algo de una intrínseca complejidad. Para empezar, es cine sin cine: en vez de 24 imágenes por segundo hay una, o sea, se trata de una sucesión de fotos fijas. No soy de las que se fijan en la fotografía pero era realmente bonita. Y después, hay voces que hilvanan un relato. Soy de las que caen en cualquier relato así que caí.
Este por supuesto es polifónico y como si fuera poco es bilingüe. Las voces principales son las de Diego, un chico mexicano de 14 años en plena explosión hormonal, y Molly, una chica estadounidense como de 18 o 19 que viaja a México a estudiar español y espantosamente consciente ser una gringa. Las traducciones son muy graciosas y ellos son muy graciosos y la película, sí, véanla.
Ah, Jonás Cuarón es el hijo de Alfonso.

Sukiyaki Western Django, de Takashi Miike

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(¿Se imaginan presenciar esa conferencia de prensa?)
Una vez más, Miike la rompe. Cuando cada vez quedan menos exponentes del viejo y queridísimo concepto de la Midnight Movie (películas de culto, que juguetean con las reglas de los géneros y la cabeza de los espectadores), aparece una película como esta, sacada, plagada de homenajes, con mucha alegría gore. No hay mucha vuelta que darle. El japonés acelerado agarró Django, de Sergio Corbucci y Yojimbo, de Akira Kurosawa, las mezcló un poco, les agregó cositas de humor negro, adrenalina y una pizca de Tarantino (desde el vamos, con su presencia). El resultado es una de la spelículas más rockanroleras de los últimos tiempos, por más que no suene ni una sola guitarra. Como decía, no hay mucha vuelta que darle. Si te entusiasma lo enumerado...

viernes, abril 11

Luego, de Carola Gliksberg

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No me gusta hablar mal de películas nacionales. Pero odio cuando me engañan. Odio cuando te inflan las cosas hasta la estratósfera menemista y después te das cuenta que, desgraciadamente, te están vendiendo el aire que allí tanto escasea.
Es cierto que en el catálogo advierten que es una película distinta, un poco teatral, con una búsqueda innovadora. Pero la verdad, amigos, a mi me resulto una pérdida de tiempo. Ni más ni menos. Dormir fue la solución más a mano, sin "aceptar ese desafío" que la película propone, según dijeron en el Sin Aliento. Si me vas a aproponer un desafío, llevame a algún lado. Sino, avisá.
Un puñado de diálogos superficiales que pretenden esconder lo que se quiere decir, con mucha torpeza, no es mi idea de diversión. Porque ya desde el vamos es lo que sucede aquí. La peli está dividida en tres viñetas. En la primera, un chico y una chica, amigos de la infancia, boludean por ahí. A ella le gusta él y parece que es correspondida. Ahora, ¿cómo nos enteramos de qué es lo que siente ella? Porque cuando se queda sola un ratito ensaya lo que le quiere decir al pibe. O sea, NOS DICE qué es lo que siente. Toda la pretendida sutileza acaba de desaparecer de golpe. Y sin raccord...
Quizás a usted, amable lector, estos "experimentos modernos" le resulten necesarios, simpáticos, útiles. Quizás le agradecería la inclusión dentro de la grilla al programador responsable. Yo me quedo con un sólo reproche, a mí mismo: porqué no deje Luego para verla... luego.

Actrices, de Valeria Bruni Tedeschi

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¡Atención! De ser posible, no se pierdan Actrices, de la hermanita de la ya mundialmente famosa Carla Bruni, que hasta mi tía sabe quién es.
Por una de esas cuestiones desorganizativas que abundan en épocas de Festival, terminé viendo esta película solo, algo que me costó caro: hacía tiempo que no sentía la necesidad de hablar con alguien de lo visto en la pantalla grande, a la salida.
Actrices es una película muy inteligente, escrita por alguien que se ríe de sí mismo y de su mundo con unas ganas envidiables. La protagonista, interpretada por la mismísima Bruni Tedeschi, es una actriz al borde de la menopausia, un manojo de nervios y emociones encontradas, conciente de que se le está terminando el cuarto de hora para armar una familia, para tener un hijo. Dentro de ese cuadro de situación, comienza a trabajar en una obra de teatro con un director muy exigente, una vieja conocida, actriz frustrada y un ¿tímido? galancete. Si a eso le sumamos sus visitas a la ginecóloga, las discusiones con su exasperante madre y su ridícula tía, los diálogos con los fantasmas de su pasado y su dificultad para encontrar la forma de interpretar(se), tenemos como resultado una de las películas más sinceras, introspectivas, llenas de desparpajo, alegría y melancolía de los últimos tiempos.
Sí, lo sé, puedo estar exagerando un poco, pero no mucho.
En el personaje de Bruni Tedeschi podemos reconocer a mucha gente, porque después de todo, quién no está preguntándose todo el tiempo si está a la altura de lo que hace, cómo llegó a determinado punto en su vida o si no es hora de pegar el volantazo y cambiar todo por una nueva existencia. Y todo, todo esto, al ritmo de In The Mood.
Lo dicho: de ser posible, no se pierdan Actrices. En serio.

Smiley Face, de Gregg Araki

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Araki siempre fue un santo de mi total devoción. Si bien sus obsesiones y las mías distan mucho de ser similares, sus películas siempre me parecieron divertidas, cargadas de actitud y con una fuerte voz propia. Hasta que hizo esa porquería llamada Cama para tres (Splendor), "una comedia heterosexual”, algo que, por supuesto, sólo se sostiene mientras uno lee ese slogan. Smiley Face es la primera película de Araki donde no hay sexo desenfrenado, ni atisbos de temática queer, ni colores saturados, estridentes y agresivos. No. Ya empezamos mal.
El guión –que no está escrito por Araki, lo que deja intuir que se puede tratar de un encargo-, parece una mala copia de Después de hora, aunque en vez del sacado Paul Hackett (¡sólo un procesador de palabras!), tenemos como protagonista a una tal Jane F., con la cara de Anna Faris, la piba de las Scary Movies, cuya extrema expresividad resulta agobiante a los cinco minutos. La cuestión es que esta Jane además de su dosis matinal de porro, en pleno ataque de “munchies” se como unos pastelitos hechos por su compañero de piso, sin saber que tienen marihuana. Cargada hasta el tope, Jane encara un día complicado desde el vamos, con un dealer que le reclama el pago de una deuda y la cuenta de la luz en fecha de vencimiento. Lo que sigue es una odisea cargada de chistes de porro, con muchos efectitos de “potproducción”, saltos en el tiempo, imágenes distorsionadas, falsos flash fordwards y todo eso. Nada que Cheech y Chong no hayan hecho treinta años atrás. Y mejor, quizás…
El ritmo de la película decae de manera estridente, las actuaciones –pese a los simpáticos cameos, Danny Trejo incluído- no son las mejores, el guión parece no saber bien hacia dónde ir, ni como tratar a los personajes secundarios una vez terminada su aparición inicial… Puf, un montón de garroncitos. Al menos, hay una constante del universo Araki que permanece: la banda sonora, que de a ratos hace que uno se despierte y crea que las cosas pueden mejor. Pero no. En vez de carcajadas a lo máximo que se puede aspirar es a una risita contenida, constante quizás, pero sólo risita.
Por ahí el problema es que yo soy un careta. Por ahí hay que verla bajo la influencia. Pero por lo poco que entiendo, hasta el canal Gourmet te pega bajo la influencia, ¿no? Así que no sé cuál sería la diferencia. En definitiva, sólo queda una observación: ¿para cuándo la retro de Araki, che?

Mister Lonely, de Harmony Korine (EEUU)

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Y venía todo muy pobre con pretensiones, con humor infanto juvenil, cuando una monja se puso a volar. Hasta ese momento solo rescataba la primer escena con la canción del título. Mr. Lonely, antes que nada es un viejo tema de Bobby Vinton (cuyo otro gran hit es nada menos que Blue Velvet).
Luego, mientras se sucedían las desventuras en la tierra prometida de los imitadores yo esperaba que las monjas de Werner Herzog (aquí un cura del tercer mundo) volvieran a aparecer para que se esfumen mis ganas de cagar a sopapos a Michael Jackson. Y al Chaplin hitleriano de Denis Lavant.
Cuando volvieron las monjas, una de ellas era bicivoladora. Es la mejor escena que vi en este Bafici. Ella flotaba en el cielo con música de Jason Spaceman (Spiritualized) y yo quería que nunca aterrizáramos.
El final, amargo y con los pies en la tierra jodió tanto como la interrupción de 10 minutos por problemas con el subtitulado electrónico.
Ah, atención rollingas! está Anita Pallenberg (si, la novia stone) haciendo de Reina de Inglaterra.

jueves, abril 10

A Song of Good, Gregory King, Nueva Zelanda

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No sé si había visto otra película neocelandesa que no fuera esa tan famosa de los maoríes. En fin, acá no pasa mucho: slacker neocelandés, más que slacker drogón y angustiado, en los primeros veinte minutos comete atrocidades para conseguir la próxima dosis, después ve la luz e intenta redimirse. Busca laburo en un sucedáneo de macdonals, trata de ayudar a su familia y así. Mucho ambiente fiestero y decadencia. Se deja ver, pero también se deja olvidar rápidamente.

Wellness, de Jake Mahaffy (EEUU)

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Promocionada como comedia superindependiente, de comedia no tiene nada. Algún amigo la calificó de sádica. Sigue de cerca las andanzas y desventuras de un señor de mediana edad metido en uno de esos "proyectos" yanquis para ganar guita donde entrás siendo gerente regional y tenés que pagar para ascender escaloncitos. De esos donde se supone que el negocio es conseguir otra gente que pague para ser tu subordinado y darte un porcentaje de sus ganancias. Desde el principio sabemos lo que le va a pasar al pobre Thomas Lindsey, tan parecido a Barton Fink en su siniestra habitación de motel, y sin embargo no podemos más que acompañarlo en la desgracia. Eso sí, qué actor, qué casting, qué cara.
No sé si se entiende, a mí me gustó, a pesar de todo. Está en la línea "dedo en el culo al sueño americano", y eso a la larga siempre es un buen comienzo.

La vida en un stand del BAFICI

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El miércoles 9 me dirigí al Abasto para la charla sobre Final Cut Pro. Que raro e incómodo que estaba todo: no había ni un colchoncito en el piso, no estaba el cartelote de la programación (donde solían avisar de las películas “agotadas”), ni habían pegado carteles sobre las funciones de prensa ni las reprogramaciones. Fui al stand a pedir mi entrada para la charla, me la dieron y, aprovechando que tenia tiempo, le pedí la lista de funciones de prensa (a la que los estudiantes entran gratis con la libreta), mientras copiaba la lista, fui testigo de una serie de eventos.
Primero, corresponde que me disculpe con las chicas del stand del Abasto, en mi entrada anterior creo que fui demasiado duro con ellas, no me puse en sus zapatos. No se imaginan el tipo de cosas que tienen que soportar. Mientras copiaba, escuché al menos 32 veces la frase “¿todavía venden anticipadas?” y la respuesta “no, se vendieron hasta ayer”. Entre pregunta por anticipadas y pregunta por anticipadas se acerca un tipo de unos 50 años y dice “¿hay diarios?”, “A ver, no, me parece que no, ahhh sí, allá hay” respondió la chica señalando el extremo derecho de la otra mesa del stand. “No me lo traería” dijo el tipo, y la chica le respondió, “disculpe, pero ¿no puede ir usted?”, poniendo cara de odio, mientras hacia un ademán con la cabeza señalando al resto de la gente que tenía que atender. Acto seguido, una mina de unos 30 y tantos agarra el libro de los 10 años del Bafici y mientras daba un paso alejándose del stand dice “¿me lo puedo llevar?”, “sale $20” dice la chica, “aahhhh”, dice la mina, deja el libro y se va. Al rato otro mujer, pero un poco más vieja agarra un libro finito de tapa blanca y verde que no alcancé a ver bien y dice “me lo llevo”, la chica del stand le responde “son $10”, “aaahh, yo pensé que era gratis” dice la señora y lo deja.
Mientras tanto, escucho pasar por mi izquierda a una madre explicándole al hijo de 5 años porque no lo llevaba a ver una película del festival, “lo que pasa es que son películas feas, es un festival de cine independiente, el cine independiente es feo”. Al ratito unos nenes de unos 6/7 años que iban con el colegio atravesando el patio en dirección al Museo de los niños, estaban cantando “¡ba-fi-ci!¡ba-fi-ci!”, ese es el futuro que queremos, aunque pensándolo mejor, en verdad, estaban entretenidos con la sonoridad de la palabra.
Diego

Julien Temple en el Bafici!

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El director inglés estará visitando Buenos Aires invitado por el Bafici, donde se están proyectando tres de sus películas: The Filth and the Fury (Reino Unido, 2000), dedicada a los Sex Pistols; Glastonbury (Reino Unido, 2006), y Joe Strummer: The Future is Unwritten (Reino Unido, 2007). Este sábado 12 de abril hay una opotunidad de verlo de cerca y participar de una charla (¿Master Class de cine punk?). Será a las 16 hs. en el Hoyts Abasto - Auditorio Museo de los Niños, con entrada gratuita, que deberán retirarse dos horas antes del evento.

Nos vies privées, de Denis Côté

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Bodrio búlgaro canadiense con cámara en mano y fuera de foco.
Empieza siendo una de amor en tiempos de Internet, mucha piel y cuchi cuchi hasta que te tiran un cadáver en el medio de la sala, ahí meten un par de misterios tipo parodia de Lost hecha por fumetas. Después se pudre todo. Y esto incluye al espectador.
Já!, "Nuestras vidas privadas". Si, privadas de onda, de sentido, de vida, bah.
Jota Pérez

miércoles, abril 9

Japan Japan, de Lior Shamriz (Israel)

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Por fin un producto netamente baficero. Película de slacker israelí, simpáticamente vendida en el catálogo por atributos tales como producción casera, edición digital, pastiche de google earth con porno japonés de you tube y así de seguido. ¿Qué sería del Bafici sin los slackers? Pero hay un problema: para que la slacker movie funcione, el protagonista debe al menos despertar algún tipo de empatía. Si no, dan ganas de despertarlo a patadas en el culo. Por lo menos, este tuvo la deferencia de contarnos su no-vida en discretos 65 minutos (que parecen más). Ah, gracias por mostrar Tel Aviv.

Construcción de una ciudad, de Néstor Frenkel (Argentina)

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Y de alguna manera todo se confabula y arma constelación como siempre. Segunda película y sí: sí, tiene que ver con la primera. Con el factor humano. Con los tecnicismos que dejan de lado el factor humano y tarde o temprano pagan ese olvido.
Esta es la historia de una mirada acerca de la nueva y la vieja ciudad de Federación. Para contarlo rapidito, Federación era una ciudad entrerriana sobre el río Uruguay; cuando se construyó la represa de Salto Grande, en 1979, el gobierno de Videla resolvió inundar -literalmente- la ciudad y trasladar a sus habitantes a una nueva ciudad, "nueva, limpia, prolija", con cuatro modelos de casas. Antes, por supuesto, demolieron la vieja ciudad. Frenkel viaja a la nueva Federación y habla con sus habitantes, que lo llevan de tour por un montón de barro donde se ven las marcas de lo que fueron sus casas. Los habitantes, dicen, sueñan con sus casas -las viejas, por supuesto. Frenkel se entrevista con las fuerzas vivas del lugar y va retratando, a partir de sus memorias, la evolución de la ciudad, que "renació de sus cenizas" -según relato- al descubrir aguas termales.
Una música levemente guasona acompaña a una cámara que muestra a todo lo que se mueve en la ciudad -hombres, perros, camiones- como fantasmas.
Hay algo de la estética de Llinás en esta peli, pero es más divertida, y más tierna, y a la vez más respetuosa de esa gente que vivió algo impensado a manos de los tecnócratas: que la bola de demolición, la de las pesadillas, se llevara su ciudad, y les devolviera a cambio un pueblito de playmobils.

Andalucía, de Alain Gomis (Francia)

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Yacine es un muchacho desocupado de origen argelino, es fan de Pelé y vive en un trailer. No tiene laburo y anda a la deriva por casi toda la película. Camina, corre, roba y se arrepiente, visita un museo de cera, se tira debajo de la pollera de Marylin para mirarle la bombacha, visita a los viejos, vive varias escenas recordables y entendemos que algo le falla.
El director Alain Gomis la lleva bastante bien aunque se encargue de arruinar algunas escenas que podrían ser perfectas, cómo cuando Yacine les explica una jugada de Pelé a sus amigos homeless. Yacine se posesiona, les muestra la jugada con chapitas en el suelo primero y luego los usa como muñecos parándolos en una cancha imaginaria ("vos sos Tostao y vos Mazurkiewicz"), todo se cuenta y se muestra de una manera que uno cree revivir una escena que quizás nunca vio. ¿Que hace el torpe de Gomis? A continuación pone la jugada original con fosforecencia catódica repetida en varias velocidades.
A pesar de esto, venía pasándola bien hasta que llegó el desconcertante viaje final (una mujer en la calle le dice "andá a Toledo" y el vá). Yacine entra en un trance con inserts que parecen de documentales de National Geographic y va en busca de la redención. Yo voy en busca de la salida más cercana pensando en que bien la van a pasar con esta peli los amigos programadores de cine club con debate.
Ah, el librito dice que Andalucía: "se permite reírse del cine francés de época". No esperen una sucesión de gags descacharrantes, la escena es una sola, tiene su gracia pero son 2 minutos como mucho.
Jota Pérez

Largaron: La question humaine, de Nicolas Klotz

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Primera peli de prensa del Bafici diez. Obedientemente voy. Obedientemente a la tradición, tenemos problemas, desde el minuto uno, con los burócratas de turno. "La sala 12 está cerrada", dicen. La peli estaba anunciada 10.15. Son las 10.17. Toma quince minutos más que la orden de abrir la sala cerrada llegue al patova en cuestión.
En fin. Hemos perdido el principio de La Question Humaine y también, por otros motivos, el final. Pero las dos horas del medio están bastante bien. En la francesa línea de Recursos Humanos pero bastante más sutil, se enfoca en un psicólogo que trabaja en una gran empresa de tecnología. Trabajó exitosamente en la reestructuración de la empresa, y se le encarga una misión delicada: investigar la salud mental del director general.
Y él también estaba verde. La esquizofrenia, la desnaturalización parece ser lo que domina. La cámara está siempre enfocando más allá. Dentro de la empresa, todo es negro y gris y usualmente se muestra a la gente sin cabeza. Fuera de la empresa acechan los fantasmas de un pasado donde la técnica sirvió para deshumanizar el crimen. Como en el presente.
Mención especial para los genios del área técnica, que lograron un corte en el clímax de la peli, a 30 escasos segundos de los títulos.

martes, abril 8

Bafici: en la cuenta regresiva...

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La odisea de sacar entradas anticipadas contada por un nuevo colaborador encerrado (no, no es el de la foto, pero imaginamos que así va a estar la próxima vez que tenga que hacer estos trámites).






Día -7

El martes 1 de abril empezó la venta de entradas anticipadas, pero resulta un tanto difícil ir a comprar entradas sin saber en donde y a qué hora pasan lo que uno quiere ver. Revisé la página oficial del festival probando todos los malditos links, y pulse al menos 18 veces F5 para actualizar en la parte de programación, que no se cansaba de decir "en breve estará disponible...", puteé al Bafici, a Macri, a Sergio Wolf y hasta a nuestra lisiada vice jefa de gobierno. Decidí, entonces, salir rápido para el Abasto para tratar de llegar antes de que se junte gente. Llegué a las 4 menos 20 de la tarde, tomé uno de los cuadernitos de programación y corrí a la cola, donde no había nadie. Como no tenía sentido quedarme ahí parado como un tonto mientras elegía, me fui a sentar al patio y aproveché para comprar el librito de las fotitos lindas y las reseñas megainfladas. Me sorprendió ver plasmas en el stand, ¿para qué carajo los van a usar? Me tomó 1 hora 20 elegir las pelis y combinar los horarios, fui a la boletería, pero ya había cola, después de poco más de 1 hora llegué a la ventanilla y saqué mis primeras 7 entradas (Profit motive..., Malanoche, The Man from London, Dead Gay Men & Living Lesbians, Useless, My Winnipeg y Night and Day). Antes de irme, con un poco de vergüenza y poniendo cara de gil, agarré furtivamente 4 cuadernillos de programación más para todos los compas.

Día -6
Aprovechando el feriado fui con un par de amigos de tour de compra de entradas. Mientras esperabamos el bondi decidimos el recorrido. Primero, bondi hasta el Atlas Santa Fe, después caminata hacia el Cosmos y finalmente subte al Abasto. Pasamos una hora de bondi, discutiendo sobre las pelis y los horarios. Todo lo bueno está en los mismos condenados días y en los mismos endemoniados horarios. Llegamos al Atlas a las 4.30, sin saber qué carajo sacar. Había cola, pero era cortita, entonces nos sentamos en la escalera y seguimos discutiendo por los horarios y las pelis, a eso de las 5 y 10 estabamos decididos: Sukiyaki Western Django, The Matsugane Potshot Affair, I'm a Cyborg..., Go go tales y Boarding Gates (sí, leí demasiado tarde la guía de encerrados). Fuimos al Cosmos, llegamos y no había nadie, y como ya nos habíamos decidido fuimos directo a la ventanilla y compramos para Llik your Idols... y Persépolis. Como casi no había gente en el Atlas y en el Cosmos pensamos que tampoco iba a ver en el Abasto y fuimos caminando tranquilos, entretenidos por la charla. Sí, nos equivocamos, nunca vi una cola tan larga y eso que fui a muchos Baficis. Llegamos casi a las 7 y nos pusimos en la fila, dejé a los pibes y empecé a ver si encontraba a alguien conocido pa' colarme, no encontré a nadie, pero de paso leí las letras rojas de la boletería, donde decía que vendían entradas para el Bafici hasta las 9. En colas mucho más cortas que esa me había pasado 3 horas y media, así que era imposible llegar a la ventanilla antes del cierre. Era al pedo hacer la cola. Volví con los pibes y organizamos para ir al día siguiente. Antes de irnos preguntamos un par de cosas en el stand como "¿venden entradas anticipadas en todas las sedes?", "No, el Rojas es el único que no vende anticipadas", nos dijeron.

Día -5
Llegamos al Abasto a las 3 y 10 y no había nadie, nos fijamos si había algún cartel sobre pelis agotadas pero no vimos ninguno. Queríamos sacar para Otto..., I'm Not There y sacarle a un amigo para Control, pero I'm not there estaba agotada, puteamos un toque. La chica de la boletería nos dijo que las pelis que estaban agotadas estaban anunciadas en los plasmas, entonces entendimos para que servían los plasmas, para vestir el salón comedor de algún funcionario cuando termine el Bafici. Puteamos de nuevo por el gasto al pedo (y después dicen que no hay guita para traer figuras) y por las pocas funciones de las pelis y nos fuimos.

Día -4
Salí de trabajar y me fui para el Recoleta para comprar dos entradas (quería sacar para los dos documentales de Guo Xiaolu, la directora de How is your fish today?, que me había encantado en el Bafici pasado). Llegué a las 2 y no había nadie. Me atendió un viejo de pelo blanco, medio pelado y voz suave, me explicó que no vendían entradas anticipadas, si no que "reservaban entradas", puteé para mis adentros a la chica del stand del Abasto. La reserva valía hasta 24 horas antes de la función, o sea había que ir de vuelta para comprar las entradas y de nuevo, finalmente, para ver las pelis. El viejo me anotó en la planilla, con nombre, documento, teléfono y tipo de sangre. Sí, sí, resultaba muy práctico reservar entradas (sentía que se me estaban riendo en la cara) y tener que ir tres veces a un lugar para poder ver una película, un iluminado lo planeó seguro. Encima el viejo me recalcaba una y otra vez (me lo dijo al menos unas 21 veces) que si no venía a comprarlas 24 horas antes de la función perdía la reserva. Le dije que no podía venir antes, que tenia otras pelis, que tenia vida y cosas de que ocuparme, además no había ni 15 personas anotadas entre todas las pelis del Recoleta. "Ah, bueno, entonces las vas a perder, porque nosotros las vamos a vender, siempre se hace un montón de cola, y esta lleno de gente, y hay que venderlas", "para qué carajo fui" pensaba. Le pregunté, mientras calculaba mentalmente cuanto antes podía llegar a la función "y, ¿si llego dos horas antes de la función, consigo entradas?". "Ahh, no sé, pero perdés la reserva, y además viene mucha gente, yo no sé, no te puedo decir nada, si te interesan la películas te conviene venir a comprarlas 24 horas antes". "Sí ya sé que pierdo la puta reserva si no voy unas conchudas 24 horas antes", pensé, y al mismo tiempo me daba cuenta que era imposible que llegase, más que 1 hora y 20 antes de la función de ese día. Le agradecí las reservas y me fui pal' patio del Recoleta para sentarme y armar de nuevo los horarios. Después de pensar un poco, marqué el jueves 10 para ir a comprarlas después del trabajo y antes de entrar a cursar. Ya que estaba ahí, me dio ganas de ver las muestras de pintura y fotografía, pero cuando me paré en dirección a la sala "Cronopios", me di cuenta que estaba cansado y que todavía me duraba la bronca. Mandé a la puta madre a las muestras y me fui para casa. Todavía no empieza y yo ya estoy harto del Bafici. Che, ¿cuanto falta para que termine?
Diego

Dejá de hacer zapping 2: ¡hacé click!

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Desde que lo anunciaron hace unos meses, estamos ansiosos por ver de qué se trata. Y ya está acá, entre nosotros: ¡Pitchfork Tv comenzó a transmitir esta semana! Y largaron con todo: videoclips varios (Xiu Xiu, Man Man, Beach House Beach House -ah, ese no es doble, perdón), recitales exclusivos (The Thermals en un terraza, los Liars en un sótano) y -en una sección llamada "solo por una semana"- loudQUIETloud el documental sobre la última gira de los Pixies. Sabíamos que Pitchfork no nos iba a defraudar.


sábado, abril 5

Dejá de hacer zapping

4 comentarios:
Uh, se nos vino la noche encima. Con tantas idas y vueltas con listados (ver abajo) nos olvidamos de avisarles a los más distraídos que en I-Sat, un canal cada vez más copado, empiezan a pasar From The Basement, el programa en el que Nigel Godrich se da el gusto de invitar a su sótano a gentuza como Thom Yorke, Pj Harvey y Beck. Por ahora hay sólo seis episodios, detallados aquí. y pispeables aquí. La versión I-Sat empieza esta noche, a las 23hs y se repite los domingos, a las 03hs y a las 13hs.

viernes, abril 4

Yastá nuestra selección

5 comentarios:
¡Al fin! Cuando ya casi no quedan entradas para nada, cuando faltan apenas unas horas para la largada y cuando decir que estas palabras son un poco exageradas es poco, pusimos a vuestra disposición la ya famosa G-E-A-P-P-B-B (Guía Encerrados Afuera para pasarla Bomba en el Bafici). Y bué, que más quieren, si en el mismísimo catálogo del evento ponen cosas de dudosa factibilidad linguística como "Este año, cuando el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente cumple diez años de permanencia..."
Pero ya nos fuimos por las ramas. Hagan click en las iniciales y empiecen a putearnos porque no elegimos tal o hicimos hincapié en cual. Eso sí, no dejen de visitarnos, en breve empezamos a reseñar pelis acá, en nuestro blog, que esperamos que se transforme en un ida y vuelta con ustedes, nuestros amiguetes de siempre: StarsGoneout, Paxton, Fairuza, Gomeka y todos los que estamos olvidando -perdón, perdón- además de quienes quieran sumarse. Click.

Calentando motores

2 comentarios:
Qué mejor forma de prepararse para el Bafici que ir viendo material relacionado a las pelis que ya se están agotando en esas laaaargas colas (que según cuenta ya superaron las ¡4 horas y media!). Encerrados Afuera les regala un link a varios links: una serie de cortos del denominado Cine de Transgresión, capitaneado por Richard Kern y Nick Zedd. Hagan click aquí donde, además del Manifiesto de Zedd -que acá está en castellano-, tienen el acceso a varios cortos de la movida, algunos comerciales y videoclips. Les recomendamos verlos sin hijos, sobrinos, vecinitos, hermanitos y demases alrededor. Ideal para lo que quieran disfrutar el documental LLik Your Idols - The Cinema of Transgression, de Angelique Bosio. ¡Hala, a clickear! A propósito: la fotito, además de un buen método para silenciar gentes, es un truco de maquillaje. No se nos desmayen...

jueves, abril 3

Otro adiós

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Me acabo de enterar que falleció Dani the O., uno de los humoristas más copados del noveno arte. Su obra, desperdigada por casi todas las publicaciones interesantes de los últimos 10 o 15 años. Humberto el Pollo, Martín el peine, Ochoa la pulga macanuda: sus historietas se pasearon por Fierro, Comiqueando, Kapop, Suélteme y cientos de lugares más, aterrizando en la Barcelona, donde planean hacerle un tributo. Sin conocerlo, sabiendo que además era un muy buen tipo, insistimos en que se está muriendo gente que antes no se moría. Y nos pone muy tristes.

Sold Out

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Último momento
Por si no lo vieron en el sitio oficial del Bafici, aquí les actualizamos el estado de la cuestión al día de la fecha con la venta de entradas anticipadas:
Dice el Bafici:

Funciones agotadas: a no desesperar
El día miércoles 2, feriado en Argentina, dejó como saldo una notable respuesta del público en las boleterías del Complejo Hoyts Abasto. Por eso en el tercer día de venta anticipada, es bueno tener en cuenta que si bien hay funciones agotadas, también hay opciones en otros días, horarios y salas. El detalle es el siguiente:
Miércoles 9, 22.15 hs.
Shine a Light, de Martin Scorsese. AGOTADA. (lástima, única función).
Viernes 11, 22.15 hs. La Rabia, de Albertina Carri. AGOTADA (lástima, única función).
Sábado 12, 23.15. Los Paranoicos, de Gabriel Medina. AGOTADA (opción: Lunes 14, 17.45 en Cine-Teatro 25 de Mayo).
Domingo 13, 17 hs. Selección Oficial Programa 2. AGOTADA (opciones: Martes 15, 19.50 y Viernes 18, 14.30 en Hoyts 7).
Domingo 13, 15 hs. Los Paranoicos, de Gabriel Medina. AGOTADA (opción: Lunes 14, 17.45 en Cine-Teatro 25 de Mayo).
Domingo 20, 21.15 hs. Paranoid Park, de Gus Van Sant. AGOTADA (opción: Viernes 18, 13.15 en Atlas Santa Fe).

Y nos permitimos acotar:
¿no da un poco de cosita que la gente del Bafici nos palmee la cabeza con ese “lástima”? En fin.
Remember: también se pueden comprar entradas día a día como siempre.
Remember: siguen costando seis pesos, nunca fueron baratísimas pero inflación mediante ya no resulta tanto. Si alguno todavía es estudiante –o ya es jubilado-, felicitaciones, cuatro pesitos nomás. Por esa plata no te comprás ni el pochoclo.
Y fundamentalísimo: todo lo que se agotó estará en cartel en brevísimo tiempo. Shine a Light, sin ir más lejos, se estrena este jueves 10, a horitas nomás de la “lástima, única función”. La rabia, de Albertina Carri, y Los paranoicos, de Gabriel Medina, ¿cuánto pueden tardar? Son cineastas argentinos, quieren estrenar.
Y en cuanto a la de Van Sant, tranquilos, como ya se ha probado sobradamente, todo llega. Por no hablar de que todo está ya, desde hace rato, en los sites de siempre.
Y hablando de todo un poco, ¿se acuerdan, hace un par de festivales, cuando todas las pelis decían porno, puto, porno? Parece que este año viene de paranoia nomás. Y ojo, que no seas paranoico no quiere decir que no te persigan.

Marcela Basch

martes, abril 1

Mas música tributaria

1 comentario:
¡Tributaria de tributos, che! La buena gente de Stereogum sigue convocando músicos para tributar discos completos, como había sucedido con Ok Computer, ¿se acuerdan? Ahora la acción se centra en Post, de Bjork y Automatic For The People, de R.E.M. Los nombres famosos se suman: Xiu Xiu, Dirty Projectors, Rogue Wave, Meat Puppets, Figurines, etc. Y además de los temas hay ensayos, entrevistas y demases. Si bien más que tributos de a ratos son deconstrucciones, se agradece en exceso. Postéenles unas gracias a los Sterogumeros, che.